Agua profunda,
corriente que, sin ver jamás el monte,
sin conocer la selva,
diriges a tierra el mar,
el ciego.
Agua en que mil formas me encuentras
siempre más libre que la luz del sol.
según mueves los brazos
distraídos
el viento recompone adivinanzas
abre de sol
los libros ciegos
las veredas que no sabrás nombrar
pero que existen
por ti desenterradas.
"All your stories are about yourself, she said, even
when they seem to be about other people. I was not going to deny this, nor give
her the pleasure of being right. So I quoted Proust, who said that writers
don’t invent books; they find them within themselves and translate them. This
seemed to do the trick, and she fell silent. I dipped my fingers into a bowl of
scented water and started on the rice. An aftertaste of clay and leaves and
metal took me by surprise. What is in this rice? I asked her. Mushroom stock?
Shotgun cartridge? Earthworm? No, she said, peering at me through the
candlelight, the stories that you haven’t written yet are in the rice. You
must be tasting them."
"The
creations emerge in the late summer months after the rice plants have had a
chance to grow.
But the farmers first sketch out their designs on computers so that they know exactly where the rice
needs to be planted.
Hundreds
of villagers and other volunteers then help plant the four different coloured
varieties of rice in the vast fields.
The
most famous work is grown in the village of Inakadate, 600 miles north of
Toyko, where the tradition began in 1993.
Each year a different design is on show and more than 15,000 visitors travel to see
the creation."
Con el tiempo, el poeta pierde incertidumbre y la alegría
inconsciente del riesgo. Es entonces cuando tiene que poner especial
atención en no esperarse a sí mismo en cada verso.
Como una insinuación
Cuando escribes te manchas de ti mismo.
Y pones oscuridad y aire atacado
cuando respiras encima
de lo que nombras.
(...)
************************************************************************** Tomás Sánchez Santiago (Zamora, 1957), poeta.
Ha publicado libros como Amenaza en la fiesta (1979), La secreta labor de cinco inviernos (1985), En familia (1994) o El que desordena (2006). En 1999 apareció en Lisboa su antología bilingüe Detrás dos lápis y en 2009, en Salamanca, una nueva antología bajo el título Cómo parar setenta pájaros. Antología 1979, 2009). En prosa es autor de varios libros, entre ellos Para qué sirven los charcos (2000) y la novela Calle Feria. Se ha ocupado de estudios y ediciones de autores como Julio Verne, Bécquer, Carlos Barral o Antonio Gamoneda. Asimismo, se ha acercado a la obra de artistas plásticos como Baltasar Lobo o Delhy Tejero; de ésta última hizo la edición de sus diarios (Los cuadernines) junto a Mª Dolores Vila Tejero. Es miembro del Seminario Permanente Claudio Rodríguez. Desde 1993 reside en León.
"No
desfallece el genio ante ciertos tráfagos vitales, sólo que, en
ocasiones, sortea las dificultades trocando el instrumento. Corre el año
1935 y Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973), en un momento de
crisis artística y personal en el que confiesa incluso estar dispuesto
“a dejar la pintura”, abandona temporalmente el pincel y empuña la
pluma. Comienza entonces a componer sus inclasificables poemas
experimentales trufados de juegos de palabras, cabriolas fonéticas,
elementos diversos -palabras, números, notas musicales-, y constantes
alusiones a España, su cultura popular y la guerra civil.
Escritos en
español y francés, son estos últimos los que Plataforma edita por
primera vez en nuestra lengua traducidos por Ana Nuño. Se trata de unos
textos escritos a ráfagas, en auténticos raptos de inspiración,
sometidos después a constantes reescrituras y añadidos. Como resumía,
sencilla y brillante, la madre del artista: Me dicen que escribes. Te
creo capaz de cualquier cosa. Si un día me dijeran que has oficiado una misa, también me lo creería." Fuente de este texto: www.elcultural.es
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28 de octubre de 1935 si
pienso en una lengua y escribo “el perro persigue a una liebre por el
bosque” y quiero traducirlo a otra lengua tendré que decir “la mesa de
madera blanca hunde sus patas en la arena y muere casi del susto al
reconocerse tan [idiota]”
4 de noviembre de 1935 [II] espejo
en tu marco de corcho - tirado al mar entre las olas - no ves sólo el
relámpago - el cielo - y las nubes - con tu boca abierta dispuesta - a
tragarse el sol - mas si un pájaro pasa - y por un instante vive en tu
mirada - al instante se queda sin ojos - caídos al mar - ciego - y qué
carcajadas - en ese preciso momento - brotan de las olas
[septiembre de] 1936 si
el enternecedor recuerdo del cristal roto en su ojo no diera la hora en
las campanadas que perfuman el azul tan cansado de amar del vestido que
susurra que lo envuelve el sol puede en cualquier momento estallar en
su mano pero esconde las garras y se duerme a la sombra que proyecta la
mantis religiosa mordisqueando una hostia mas si la curva que agita la
canción colgada en la punta del anzuelo se enrosca y muerde en su centro
el cuchillo que la seduce y colorea y el ramo de estrellas de mar grita
su desamparo el pisto trágico del ballet de moscas sobre la cortina de
llamas que hierve en el borde de la ventana
3 de octubre de 1936 miserable
piel de zapa abrazada al cuerpo roto de amor que sangra de tan oprimido
bajo la corona de su nido de zarzas miserable recuerdo del olor a
jazmín prendido en el fondo de su ojo tocando a rebato con todas las
campanas al vuelo que muerde el cuello del arco iris la tempestad ha
caído en la trampa peine espejo letra del alfabeto cómico gallete mano
distancia color quitado de la lista de los mortales si la vida se cuece
en la gran sala de fiestas con olor a col su cocido de esperanzas y le
sonríe debajo de la mesa a la mentira, entonces todas las sillas
sentadas en cerco se levantan y van a colgarse en las paredes de la
oficina del director a la espera de que la ruleta acabe de lamer las
horas que embarran las velas de su bello paraguas y oír el crujido que
al romperse hace en mi pecho la varilla del timbre de su mirada de aroma
de estrellas eléctricas aplastadas con el tacón
[junio de] 1937 en
las entrañas del corazón están solando las calles del pueblo y la arena
que cae en los relojes de arena heridos en la frente al caerse por la
ventana sirve para secar la sangre que brota de los ojos asombrados que
miran por el ojo de la cerradura por ver si el aire asfixiado por el
hedor que se escapa de los orificios nasales de los papeles grasientos
tirados al suelo o la música escondida debajo de las hojas de la vid no
impide que la danza macabra borre de un plumazo la huella de las voces
aferradas con las puntas de los dedos a los pedazos de pan remojados en
orina un interior brillantemente iluminado recién solado chorreando
sangre descansando sobre relojes de arena llenos de ojos visto por el
ojo de la cerradura los caracteres de imprenta dispuestos sobre una hoja
de vid borrando con sus plumas el olor a pan remojado en orina la
luz suela con su sangre los relojes de arena del ojo de la cerradura con
sus ojos borra de sus plumas el olor a pan remojado en orina la mezcla de colores solando los ojos de las plumas arrancadas del pan remojado en orina
2 de julio de 1937 qué
triste suerte la del retrete de la vieja mandrágora - tuerta - hecha
picadillo - cosido más claro que el agua al traje de novia con una
estocada en la llama de la boquilla del gas de la aurora boreal puesta a
secar en la flor desvanecida de la tela de seda malva de la risa de
rabillo de conejo que cuenta chino y los lloros anaranjados picados a
máquina de la noche dulzona. qué coqueto deseo de mi corazón de freír el
montón de reverencias hecho un basilisco furibundo mientras escucha con
la oreja pegada al tomillo los latigazos que castigan sus tobillos y
qué triste suerte limosnera ducha en caricias la del retrete abierto a
mil primaveras lleva la añoranza del espejo de su herida a la camisa de
tela de araña de la vieja pordiosera inscrita al dorso del libre
arbitrio picado de gusanos de la aguja que atraviesa el tallo de la flor
de azahar clavada en el centro de la cortina que cubre la mandrágora
10 de enero de 1938 deja
que la primavera que se acerca de puntillas se encargue de untar el
amor que rezuman sus ojos en torno al frío helado que salpica el revés
del sol suspendido por sus cuatro esquinas con clavos a los enormes
maderos que sostienen el cielo que abate el puño sobre la arqueta que
mientras tuesta su luz sobre la suave lumbre del pedazo de tela empapado
en orina de rosas que cubre la pared medianera del perfume con sus
excrementos hace punto con el alambre de la plomada del arco de piedra
haciendo trizas el cuerpo desnudo de la mujercilla puesta a secar bajo
el paño malva de su imagen que cuelga del banderín atado a la punta de
la cucaña en lo cobrizo de su pecho minuciosamente dibujando en la
sombra del aroma del árbol cargado de piojos abriendo su cómico sobre a
grito pelado de angustia cortando la cuerda floja de la máscara de
cristal de roca carcomido por los picotazos de los camiones que cuelgan
encima la colmena corazón ensenada colina ficha medida olor río
envolvente en espiral la palabra duerme la flecha de la lámpara se
desliza sobre el papel lo cruza vivaz
“Poemas en prosa” Pablo Picasso Barcelona, Plataforma Editorial.
"La poesía de Pablo Picasso
ha sido históricamente relegada a un segundo plano por su producción
pictórica. Sin embargo el artista malagueño llegó a escribir más de 350
poemas, revisados y corregidos obsesivamente (en algunos casos hasta
dieciocho veces) que recibieron elogios de sus amigos Apollinaire o Paul Éluard. La editorial Plataforma, en colaboración con la Fundación Picasso, publica ahora la totalidad de sus Poemas en prosa por primera vez en castellano.
Picasso decía a sus amigos que sabía que pasaría a la historia
como un pintor, pero a él le habría gustado pasar como un artista plural. – cuenta José Bermúdez de Plataforma. Su poesía, explica, mimetiza su técnica de pintura. Aborda todos los temas, del amor a la muerte, pasando por la crítica social,
rompe con la sintaxis tradicional y crea metáforas visuales como eco de
sus cuadros. Los poemas en prosa proceden según el sistema de escritura
automática de los surrealistas, un verdadero bombardeo de ideas.
La presentación del libro ha terminado con una cita del biógrafo de Picasso Richard Penrose: Después
de todo, como le gustaba repetir, las artes se reducen a una sola: se
puede escribir una pintura con palabras, del mismo modo que es posible
pintar sensaciones con un poema."
In the darkness the moon keeps watch
concavely.
Your eyes are closed -
everyone has seen something,
but not the same.
What the face conceals,
the night notices
and the door stands open.
Your eyes are closed -
your face is near to mine.
A power rises and rises
from the moment we are born,
- and we are not creatures of a single day.
Our brains are not constructed
to guide wings
but to build languages
and navigate in a different way:
to think is to try
to see in a new way, with polar clarity
- which also means
to grasp the limitation.
Your eyes are closed -
your body is a leap forward
into that saffron-glowing radiance.
Sleep has overturned
the Rosetta stone of your brain;
it shows a script
we have not deciphered before ...
Our place is time,
and we read,
as though we are trying to remember
what has not yet happened to us.
What we do not do
is not forgiven.
One hand grips hard,
the other protects,
a third blesses.
Your eyes are closed -
the soul is drawn
by that infinite space,
built from the pauses in the music.
I have your cry
in my mouth.
Pia Tafdrup
The Whales in Paris, 2002, translated by David McDuff
21.
Irás de un lado al otro de la noche
ahuyentando fantasmas con tu cuerpo.
Encenderás fuegos allí donde la oscuridad
sea dolorosa.
Por ti me acercaré más a la carne
y afloraré en la piel abriendo cada pétalo
en mi mano,
para que la tomes en la tuya,
para que juntos hagamos la luz de una mañana.
25.
He escrito desde el dolor de salir.
He escrito desde la nostalgia de entrar.
Mejor será borrar todas las puertas,
arrojar el lápiz junto con el resto de las llaves locas.
Que la palabra cuerpo atraviese las paredes,
que la palabra mío desaparezca,
que la palabra palabra muerda la mano que la escribe
y huya al otro lado de la hoja,
a la espesura del bosque.
26. Un neologismo de Paul Celan
Creo en la muerte como forma de vida no identificada,
como lo extraceleste que parte de nosotros
sujeto a la punta de una estrella.
28.
Le han crecido uñas a la tarde.
No sabía que la noche fuese algo
que se pudiera rasgar.
Rueda y cae del tejado como fruta madura.
La han picado los pájaros,
los mismos pájaros que ahora parten de mí
hacia el amanecer.
39.
Yo no he inventado nada.
El árbol ya estaba allí.
Yo sólo me tendí a sus pies y sacudí el pensamiento
hasta la última hoja.
Fue así como desnudé al silencio
y me dejé rasgar la herida.
Yo no he inventado nada.
La muerte ya estaba allí.
Estuvimos paseando a través de los campos
en un vagón al amanecer.
Una herida rosa roja en la oscuridad.
Y de pronto una liebre atravesó la carretera.
Uno de nosotros la señaló con la mano.
Eso fue hace tiempos. Hoy ninguno de ellos está vivo,
Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán.
Oh, amor mío, dónde están ellos, a dónde han ido?
El destello de una mano, la línea de un movimiento,
el susurro de los guijarros.
Pregunto no con tristeza, sino con asombro.
Habrá en mi ojo siempre sin embargo
una invisible rosa de nostalgia
como esas veces en que sobre un lago
ha pasado la sombra de un pájaro
*******
Juventud, yo te consumo
con esta madera que fue verde
en el humo más claro
que haya llevado nunca el aire
Alma que por nada te asustas,
la tierra del fin del invierno
es sólo una tumba de abejas.
Philippe Jaccottet
Traducción de Rafael-José Díaz
(Tomado de Antología Personal, Igitur Poesía, 2002)
MINIBIO:
(Moudon, 1925) Escritor suizo en lengua francesa. Desde 1953 reside en Francia. Destaca como crítico y como traductor (Hölderlin, Musil, Ungaretti, etc.). En su poesía, subyace un profundo sentido religioso (La lechuza y otros poemas, 1953; Lecciones, 1969; Pensamientos bajo las nubes, 1983). De su obra en prosa sobresale, entre otros títulos, Días, cuadernos 1968-1975 (1977).
4 poemas del primer libro de tankas de Machi Tawara, con el que ganó el premio Kadokawa.
"Cuando Machi Tawara nació, el 31 de diciembre de 1962, la mayor parte de sus familiares quiso esperar veinticuatro horas antes de registrar oficialmente su nacimiento. No sólo el 1 de enero parecía un día más favorable para un cumpleaños, sino que como 1962 era el año del Tigre, la creencia popular era que las mujeres nacidas durante ese año iban a espantar a los hombres cuando estuvieran en edad de casarse. Sin embargo, esto no preocupó en lo más mínimo al padre de Machi, un físico, quien siguió adelante y reportó la fecha de nacimiento tal cual. Su acción fue profética, porque la niña creció para convertirse en portavoz elocuente de la shinjinrui o "la nueva generación," a quienes poco interesan las creencias tradicionales, mucho menos la institución tradicional del matrimonio."
Yo, poeta de oficio, condenada tantas veces a ser cuervo jamás me cambiaría por la Venus de Milo: mientras reina en el Louvre y se muere de tedio y junta polvo yo descubro el sol todos los días y entre valles volcanes y despojos de guerra avizoro la tierra prometida.
Desahogo fugaz
Soy una chispa
en la tierra
un desahogo fugaz
del corazón que nos piensa.
En la encañada
había piedras como huesos de un animal prehistórico
que se desbarató
antes de alcanzar nuestro valle.
Un gran cráneo
quedó detenido en la pendiente con la boca abierta
y el resto del cuerpo se dispersó hacia el río.
Yo trepaba la pendiente
y me detenía frente a esa boca, una oquedad
donde el viento se huracanaba,
y escuchaba
murmullos, palabras que se formaban a medias
y luego, sin decir nada, se diluían.
Nunca hubo una frase clara. La boca
como un oráculo piadoso
trababa sus propias frases ante el niño:
lo sé ahora
y le agradezco la vida ciega.
José Watanabe (1946 - 2007) nació en Laredo, Trujillo (norte del Perú). Su madre, de origen serrano, fue enganchada en plena juventud para trabajar en las haciendas azucareras. Su padre era un inmigrante japonés con una distinción muy especial: poseía una gran cultura. Leía mucho, era pintor. Sabía hablar inglés y francés.
Por su vocación plástica, por la Escuela de Bellas Artes de Trujillo.
Realizó estudios de arquitectura en la universidad Federico Villarreal.
Publicó su primer libro, Álbum de familia, en 1971 que mereció el premio Poeta Joven del Perú. Su segundo libro, El huso de la palabra (1989), fue considerado por la crítica nacional como el poemario más importante de la década de los ochenta. Antígona "lo muestra como un dramaturgo de mucha potencia".
Mary Jo Maraldo’s work grows out of her many years’ experience living and studying in Japan, and has been exhibited across the United States. Her avant garde approach is anchored in the tradition of Japanese abstract sumi art, also called bokusho, and also inspired by the ancient tortoise-shell scripts first discovered in China. One of her most dramatic adaptations of calligraphic arts is to sculpt three-dimensional representations of Chinese characters, using a variety of materials, including rocks, metal tubing, and netting.
Mohammed was born in 1951 in the Nablus area. He studied Arabic literature at Baghdad University. In addition to his poetry publications, he published his first novel in 1996 and a collection of plays in 1999. His poetry is considered to be one of the best examples of modernist Arabic poetry. He participated in the 1999 Medellin International Poetry Festival in Colombia, and the 2001 Arab World Institute poetry festival in Paris. He lives in Ramallah.
The Reapers
-- Who are you, trekking along rough roads,
sweat secreting from your bodies?
-- We are the reapers of the rolling hills.
We set out at dawn
and harvested the wind
and time
and hallucinations sprouting
like the grasses of the savanna
O! how weird our harvest can be
If the night hadn't fallen so soon
we would've reaped with our scythes
silence, death and stone
and descended toward the sea
and gathered the waves and their quavering
to make everything perfect,
perfect and definite.
Translated by Sharif Elmusa from 'Al-Karmel' magazine, No 67, Ramallah 2002 and reprinted from Banipal No 15/16.
The rose and the bull
At night the rose is dark
At night a black bull
flies from the rose
It pierces the skin
with its two silver horns
At night the rose is dark
The spilt blood
of the hapless passer-by
drips from its horns
At night the rose is dark
But in daylight
the rose's black bull
is only a shadow
lying in ambush
So beware
when you pick
the rose
Beware
Carry a dagger
close to your heart
to butcher
that bull
which lies
all day
folded in petals
at the heart of the rose
Night
Night is opening its poisonous flower
It seeps through the sky
like a tincture spilt into water
Night is unfurling its flower
for the solitary insomniacs
who stumble along from step to step
Night is enfolding the city
as the homeless come out
from their doorways and basements
Night is opening its poisonous flower
as dread rolls down the stairs
like a melon
The last one
Spare me
the last bullet in the revolver
so death can wait at the doorway
Spare me
the last gasp in the lungs
so breath can expire with hard labour
Spare me
the last copy of the key
so only the ghosts can get in
Here the dead are carousing
Here they shake their heads
to the music of shroud bells.
Emigration
They're all gone
towards that place in the North
where the grasses grow
to the height of their breasts
They left behind them
tattered strips from their children's clothes
and the pegs of their tents
They're gone
Their children on the backs of mules
Their youths carrying baskets
and their sheep's bells
They were like a cloud
climbing up to heaven
The more they penetrated the land
the more their shadows expanded
and returned towards the camps
Their dogs were mute
They would surpass the migrating crowd , then sit down
their eyes watching
the moving shadows
as they ran back ward
like a dark river.
Dame siempre mi cielo azul, hombre antiguo de rostro iluminado. Dame una y otra vez mi nube blanca, alma vieja de cabeza encendida. Dame siempre tu dorado abrigo, gran cuchillo de oro por quien sobre la tierra estamos parados.
La escucho aún lejana, la nieve.
Va a llegar un día con la luz de noviembre,
antes pasará por tus labios.
Y serás condescendiente,
hasta el punto de indicarle el camino
más largo,
el que lleva al bosque donde
te tome de la mano
sin valor para acercarla a la boca.
La nieve tiene ese lado acogerdor
de farol en la oscuridad.
Antes de enterrarnos el corazón.
Eugénio de Andrade (En Los Surcos de la Sed - trad.: José Ángel Cilleruelo, Calambur, Madrid 2001)