al ras del suelo.
A veces rozan el asfalto,
se ensucian los bordes.
Algunos llevan a sus dueños
cosidos a la lana,
dormidos de tanta oscuridad
y falta de aire.
Otros van solos
como el mío.
Huyen de sí mismos,
invierno adentro.
Les espanta el vacío.
M.G.L.
Madrid 2006
